Durante años, la respuesta fue clara: vigilar y actuar cuando aparecieran síntomas. Pero nuevos datos están cambiando esta forma de entender la estenosis aórtica grave. El ensayo EARLY TAVR, publicado en The New England Journal of Medicine, plantea una pregunta incómoda y necesaria: ¿estamos esperando demasiado?
Una válvula muy estrecha que todavía no duele
La estenosis aórtica se produce cuando la válvula que permite la salida de la sangre desde el corazón hacia la aorta se estrecha y pierde movilidad. El ventrículo izquierdo debe generar cada vez más presión para vencer ese obstáculo. Al principio puede adaptarse, pero la sobrecarga mantenida acaba provocando cambios en el músculo cardiaco que pueden ser irreversibles.
Cuando aparecen falta de aire, dolor en el pecho, mareos o pérdida de conocimiento, la necesidad de intervenir suele estar bien establecida. La situación es mucho menos evidente cuando el ecocardiograma muestra una estenosis grave pero la persona asegura encontrarse bien, algo que analizamos en detalle en nuestro artículo cuando el cansancio no es la edad: así falla una válvula del corazón.
El ensayo EARLY TAVR: intervenir antes frente a vigilar
Qué comparó el estudio y qué encontró
El ensayo incluyó a 901 pacientes con estenosis aórtica grave sin síntomas y con función ventricular conservada. Un grupo recibió precozmente una válvula aórtica transcatéter (TAVI) y el otro permaneció bajo vigilancia clínica con intervención posterior cuando estuviera indicada. Tras una mediana de seguimiento de 3,8 años, el desenlace combinado de muerte, ictus u hospitalización cardiovascular no programada ocurrió en el 26,8% del grupo tratado precozmente frente al 45,3% del grupo en vigilancia.
La diferencia se explicó principalmente por las hospitalizaciones cardiovasculares no programadas: 20,9% en el grupo intervenido frente al 41,7% en el grupo de vigilancia. Las cifras de mortalidad fueron del 8,4% y el 9,2% respectivamente, sin diferencias significativas. Por tanto, no sería correcto resumir este estudio diciendo simplemente que intervenir antes reduce la mortalidad.
Un dato que matiza la interpretación
Durante el seguimiento, el 87% de los pacientes inicialmente vigilados terminó recibiendo una nueva válvula. En la práctica, el ensayo comparó fundamentalmente intervenir pronto frente a intervenir más tarde, no intervenir frente a no hacerlo. Este matiz es fundamental para interpretar correctamente los resultados y trasladarlos a la práctica clínica.
¿Significa esto que hay que tratar a todos de inmediato?
No. El ensayo aporta evidencia muy relevante, pero no permite afirmar que toda persona con estenosis aórtica grave y sin síntomas deba recibir una TAVI de forma automática. Los participantes tenían una edad media de 75,8 años, el 83,6% presentaba bajo riesgo quirúrgico y todos fueron estudiados para recibir una prótesis concreta por vía femoral. El estudio se realizó en Estados Unidos y Canadá y fue financiado por el fabricante de la válvula utilizada, una circunstancia que debe conocerse aunque el trabajo haya sido publicado y revisado científicamente.
Además, intervenir antes significa también adelantar el momento a partir del cual empieza a contar la durabilidad de la prótesis, algo especialmente relevante en pacientes más jóvenes. Este debate sobre durabilidad conecta directamente con la evidencia publicada sobre el gradiente residual tras TAVI como predictor de deterioro valvular a largo plazo, donde el resultado hemodinámico inmediato del procedimiento demuestra tener consecuencias años después.
Una decisión que necesita tiempo y equipo
Las guías europeas ESC/EACTS de 2025 insisten en individualizar las decisiones y valorar los casos complejos mediante un equipo multidisciplinar o Heart Team. No basta con que un informe incluya las palabras «estenosis grave». Hay que confirmar la gravedad, comprobar si existen síntomas ocultos, estudiar la función cardiaca, valorar la anatomía valvular, calcular el riesgo de la intervención y planificar los tratamientos que el paciente podría necesitar en el futuro.
Este modelo de decisión compartida y multidisciplinar es precisamente el que CITENDO defiende como eje de la práctica transcatéter moderna, tal y como quedó reflejado en el debate del I Congreso CITENDO, donde la colaboración entre especialidades y la visión centrada en el paciente centraron buena parte de la agenda científica.
La pregunta ya no es si esperar: es cuánto riesgo tiene esperar para este paciente concreto
La evidencia actual ha debilitado la idea de que siempre sea necesario aguardar a que el corazón dé señales claras de alarma. Pero tampoco ha sustituido la vigilancia por una intervención indiscriminada. La verdadera pregunta ya no es si hay que esperar a los síntomas. Es qué riesgo tiene, para esa persona concreta, intervenir ahora o hacerlo más adelante.
Fuentes científicas
- Généreux P. et al. EARLY TAVR. New England Journal of Medicine.
- Guías ESC/EACTS 2025 sobre enfermedades valvulares.



